22 de enero de 2017

ADELGAZAR CON MESOTERAPIA

ADELGAZAR CON MESOTERAPIA.


Antes desarrollar el post hay que hacer una precisión. La mesoterapia NO adelgaza en el sentido estricto de perder kilos. Eso se hace con la dieta.
Con la técnica de la mesoterapia se moldea el cuerpo y de disminuye el aspecto de 'piel de naranja' de la celulitis.


Hasta hace unos años, se decía que en la CELULITIS había de todo menos inflamación (todas las afecciones que acaban en 'itis' hacen referencia al carácter inflamatorio de la misma).

En la CELULITIS, nos decían, había aumento de grasa en los adipocitos, trastornos en la microcirculación y desestructuración del espacio extracelular .

Hasta que el Dr Pascuale Motolese empezó a biopsiar tejidos celulíticos y encontró hierro en ellos. El hierro se comportaría como un irritante que acabaría produciendo una INFLAMACIÓN. El origen del hierro estaría en el aumento de la permeabilidad capilar.

Ya tenemos la patogenia de la celulitis. Y sí, hay inflamación.

Es en este contexto en el cual la MESOTERAPIA es eficaz, combatiendo la inflación y drenando los tejidos afectados.
El paciente aprecia la mejoría como disminución de perímetros de la zona tratada, disminución del dolor (a veces es espontáneo, sin necesidad de tocar) y alisamiento de la superficie cutánea.

Este, y no la pérdida de peso, es el efecto adelgazante de la mesoterapia.

6 de noviembre de 2016

DIETA, PATATAS Y CALORÍAS




Al elaborar la dieta, el paciente se anticipa y pregunta por las patatas: “la verdura sin patata ¿no?”


La respuesta: en una dieta  hipocalórica equilibrada, en la que NO se elimina ningún grupo alimentario, se puede comer patatas. Todo va a depender de la FORMA de COCINARLA.


La patata CRUDA contiene aproximadamente un 78% de agua. 
El resto, hasta un 17-18%, son hidratos de carbono en forma de ALMIDON (4kcaks/100grs), un  2% de proteínas  (4kcals/100grs) y sólo trazas de grasa (0,1%). NO contiene COLESTEROL. 

Calorías de la patata cruda: 77 kcaks/100 grs.


Este contenido calórico varía considerablemente según cómo se prepare para consumirla.


La patata hervida, puesto que gana agua en su cocción, contiene unas 70kcals/100grs.

La patata asada, que pierde agua, unas 120kcals/100grs.

La patata frita al estilo tradicional incorpora parte del aceite de la fritura y alcanza 264kcals/100 grs, aprox.

Las llamadas patatas chips de bolsa, 539 kcals/100grs. Esta es la única presentación que recomiendo al paciente “¡ni tocarla!”. Es un producto muy manipulado, hipercalórico, rico en sal y aditivos. Además, es imposible comer sólo una: la expresión correcta sería “una detrás de otra”.

Si la consumimos en forma de puré de patatas, habría que añadir las calorías de los otros ingredientes (queso, crema de leche, leche).  


Como vemos, no son tanto las calorías que proceden de la propia patata sino de su MANIPULACION. 
Cuando le dices al paciente que incluso puede comer tortilla de patatas (asadas al horno o microondas, claro), le das una sorpresa.


Aparte del valor calórico, la patata contiene MINERALES: calcio, fósforo magnesio y potasio.
Es pobre en sodio, por lo que puede incluirse en la dieta de personas hipertensas.


Al margen de la patata visible de nuestra dieta, en cualquiera de sus formas de preparación, comemos patata sin saberlo al consumir alimentos procesados.
La INDUSTRIA ALIMENTARIA utiliza patata como ESPESANTE y texturizador , ya que el ALMIDON tiene esas propiedades sin aportar sabor. 

Si leemos el etiquetado de los alimentos elaborados, encontramos almidón en salsas, cremas, repostería, preparados cárnicos y helados.  

Tenemos que acostumbrarnos a leer siempre las etiquetas para saber realmente lo que comemos:la vista y el olfato no son suficientes.


23 de octubre de 2016

DRA, ME HE DUPLICADO




Con 26 años María pesaba 82 kilos y se encontraba gorda. Gordísima según sus palabras.
Para valorar este sobrepeso utilicé la fórmula del INDICE de MASA CORPORAL (IMC):  peso en kg/ altura en m.

Aplicado a María quedaba de la siguiente manera:


                                                      IMC= 82 Kg/ 1.72 m


Es decir, un IMC de 27,71. 
Interpretación del resultado: SOBREPESO MODERADO-ALTO.
El peso adecuado para ella era 67-68 kg.

Pero la Historia Clínica de María reveló más datos: 

-La mayor parte de alimentos que le convenían no le gustaban. O sencillamente no los había comido nunca.Y se negaba a comerlos.
-No desayunaba. Con 2-3 cafés podía pasar la mañana.
-No realizaba ningún  tipo de actividad física.
-Tenía antecedentes familiares de OBESIDAD MÓRBIDA: su madre era obesa.

Con muchas limitaciones elaboramos mano a mano una DIETA PERSONALIZADA.
La recomendación de actividad física quedó en “ya me lo pensaré”.
Para acabar esa primera visita, una sentencia : “si no CAMBIAS HÁBITOS, acabarás igual que tu madre”. Ella contestó: “eso nunca”. 

A favor de María tengo que decir que acudió a todos los controles posteriores. Estaba muy MENTALIZADA, según ella. Cumplió la dieta pactada…aunque no probó alimentos nuevos con argumentos como: “ese color no me gusta”, “huele muy mal” o simplemente: “qué asco, antes vomito”.
En cuanto al ejercicio, como perdía peso cada semana, concluyó ella sola que: “no hace falta que me esfuerce más”

Ocho meses más tarde pesaba 64 Kikos. ¡había superado la meta pactada!…y sin hacer ejercicio ni probar el pescado que tan mal olía. “¿Ves como no hace falta comer pescado?”.

María estaba encantada con los resultados y con el cambio de ropero. Tiró todos los pantalones de gomas y jerséis anchos. Ahora podía llevar pantalones tejanos bien ajustados y camisas, marcando formas. Por primera vez en su vida se sentía a gusto con su cuerpo.


Durante todo el tiempo que duró el tratamiento le recordé que al acabar la dieta tenía que hacer MANTENIMIENTO. Que si se descuidaba volvería a ganar todo el peso perdido y más. Que no olvidara sus antecedentes familiares de OBESIDAD.
Ella contestaba:”que sí, que vendré al mantenimiento. ¡Qué cansina que eres…!”. Y se reía. 


María NO HIZO MANTENIMIENTO.

Ahora tiene 40 años. Pesa 120 kgs.

En clave de humor me dice: “Dra, me he duplicado”. Y se ríe.
Desde hace 2 semanas hace dieta y camina 30 minutos algunos días (¡por algo se empieza!). Está muy mentalizada. 
“Eres idéntica a tu madre” le digo. Y, sin dejar de reír, contesta “pero yo soy más alta”.






                                                                     

22 de octubre de 2016

¿ALIMENTOS CON CERO CALORÍAS?



Si estás leyendo este post esperando encontrar lo que todas las personas que hacen dieta desean...tengo que decepcionarte: NO EXISTE ningún alimento con CERO calorías.

En los envases puede aparecer una información de reclamo, como "0% GRASAS" o "SIN azúcares añadidos". Y, hasta ahí, todo es cierto. 

Pero el comprador lo confunde con "0% CALORÍAS". 

No sé cómo llegamos a esta lectura, pero es un error clásico. 
Tanto, que el paciente te dice entusiasmado que "ha encontrado algo riquísimo que no engorda". Y, como no engorda, lo ha comido a voluntad y sin límite.
Para ampliar tus conocimientos, incluso te trae el envase en cuestión.

Entonces, pasando del reclamo publicitario, que siempre está muy visible, le muestras otra información, que suele estar en un lateral y en letras muy pequeñas.
Es la TABLA de COMPOSICIÓN.
Buscamos el VALOR ENERGÉTICO y....¡sorpresa! tiene calorías. 

El aporte energético viene expresado en KILOCALORIAS (kclas) o KILOJULIOS (KJ). 
En nuestro medio es más familiar hablar de "calorías" que de kilojulios, pero ambas son medidas de energía y son equivalentes.

Y sí, a lo mejor, lo que hemos estado comiendo tiene 0% de GRASA. Sin ir más lejos, un zumo de naranja no tiene grasa. Pero tiene AZÚCAR y, por lo tanto, calorías.

Antes de dar saltos de alegría pensando que has encontrado algo que NO ENGORDA, busca la tabla de información nutricional, el recuadro de ENERGÍA o VALOR ENERGÉTICO. 


Recuerda: lo único que lleva CERO calorías es el agua. Siempre que no le pongas azúcar, claro.




10 de octubre de 2016

CENAR FRUTA PARA ADELGAZAR.

¿Sabes que la fruta que cenas puede acabar convertida en grasa?

 

La fruta es rica en un tipo de azúcar, una molécula simple llamada FRUCTOSA.

Puesto que es una molécula muy sencilla, se convierte rápidamente en GLUCOSA en el intestino delgado y es transportada al hígado.

 

Ante una situación de EXCESO de glucosa, el hígado la transforma en "depósitos de reserva": GLUCÓGENO, azúcar complejo que se almacena en los músculos o en el propio hígado en cantidades limitadas, o GRASA, que se almacena en el TEJIDO ADIPOSO que tenemos por todo el cuerpo.

 

El tejido adiposo, cargado de grasa, es la reserva energética más importante que tenemos. Pero también es el responsable del SOBREPESO.

 

Sabiendo esto, CENAR FRUTA puede no ser la mejor opción para perder peso.

 

2 de octubre de 2016

LA MEJOR HORA PARA PESARSE.

Durante el día el PESO oscila, incluso en personas que no hacen dieta.

 

La mayor parte de personas pesan menos por la mañana.

 

En las mujeres, desde la pubertad y hasta la menopausia, hay que tener en cuenta el momento del ciclo menstrual. A partir de la ovulación, por efecto hormonal, se retiene agua, con lo cual se pesa más (normalmente 1-1,5 Kgs). Sin que esto signifique que se engorde, ya que el agua nunca se convierte en GRASA.

 

 

La INTERPRETACION CORRECTA del peso sería pesarse siempre a la misma hora, en la misma balanza, descalzos y en ropa interior o con ropa muy ligera (o siempre con la misma ropa).

En el caso de las mujeres, tener en cuenta el día del ciclo menstrual.

 

A pesar de todas estas precisiones, el peso nos puede confundir: una cena 'salada', la toma de un antiinflamatorio o no haber evacuado, son motivos de un FALSO AUMENTO de peso.

 

A las personas que quieran controlar su peso, les aconsejo que se pesen UNA VEZ POR SEMANA.

A las muy meticulosas, incluso que lleven un registro con fecha, hora, peso e incidencias.

 

A los que están haciendo DIETA, que no se alarmen (o entusiasmen) con un peso inesperado. Que esperen al siguiente peso: si están haciendo bien la dieta, los resultados serán los previstos.

 

El motivo más frecuente de que NO se pierda PESO cuando se hace dieta es....que NO se está haciendo bien la DIETA.

 

Pesarse varias veces al día, sólo induce a la confusión.

 

Con un poco de ironía: pesarse NO ADELGAZA. Lo que adelgaza es HACER BIEN LA DIETA.

 

5 de septiembre de 2016

¿POR QUÉ FRACASAN TODAS LAS DIETAS?



La mayoría de personas con sobrepeso se pasan la vida haciendo dietas. Perdiendo peso que luego recuperan.

Después de 30 años de experiencia puedo decir que prácticamente ningún paciente mantiene el peso perdido.
Eso lleva a la cuestión del título: ¿Por qué fracasan las dietas?

El principal error está en el PLANTEAMIENTO y en el CONCEPTO: tenemos que hablar de HÁBITOS y de SALUD.
¿Cuánto tienen que durar los buenos hábitos? ¡Toda la vida!
¿Qué conseguimos con ellos? Salud, prevención de enfermedades. Y, por supuesto, la pérdida de peso tan deseada por la persona que acude a nuestra consulta.

En el papel y en el discurso parece obvio...pero el paciente sigue pensando en KILOS.
Y las dietas siguen fracasando.


La primera visita es fundamental para plantear el tratamiento global:

1- Olvidar el peso ideal y hablar de PESO RAZONABLE. Hay que quitarle al paciente la angustia de no poder llegar al peso que marcan las fórmulas y tablas.

2- Identificar los MALOS HÁBITOS. Esto se hace hablando y escuhando. Cuándo como, por qué como, con quién como, cómo como...hay que verbalizar estas situaciones. Que dejen de ser 'mecanicas' e inconscientes. La tristeza, el aburrimiento, la ansiedad, incluso la compañía, no deben acabar comiendo cuando no se debe y lo que no conviene.

3- Proponer el REGISTRO de comidas como método de trabajo y revisarlo en cada visita. Más allá del menú, hay que incluir el horario y la sensación que ha producido (distensión abdominal desproporcionada, acidez, flatulencias).

4- Plantear CAMBIOS ASUMIBLES y de manera progresiva, como etapas o metas intermedias. Conseguirlas refuerza la confianza y el seguimiento. Dejar que el paciente te proponga cambios, de esta manera se involucra en el tratamiento. La COMPLICIDAD es fundamental para conseguir los objetivos.

5- Antes de proponer cambios, conocer los horarios y los gustos. Los tratamientos son PERSONALIZADOS. A tener en cuenta tipo de trabajo, turnos laborales, lugar donde se come, tiempo del que se dispone para cada comida, quién cocina y, por supuesto, preferencias gastronómicas.
Cuanto más pactado esté el tratamiento, más fácil será seguirlo.
La dieta más perfecta desde el punto de vista nutricional fracasará si no se adapta a las circunstancias del paciente.

6- Introducir nociones básicas y comprensibles sobre dietética y metabolismo, para que el paciente tenga información y formación. Serán sus herramientas de trabajo para el resto de su vida. No basta con 'Haz lo que te digo'. Las dietas muy restrictivas, monótonas y que sólo cuentan calorías tienen EFECTO REBOTE seguro.

7- Ayudar a elaborar la lista de la compra, los alimentos básicos que no deben faltar y cómo cocinar de manera más ligera y saludable.

8- Por supuesto, el EJERCICIO moderado y regular es fundamental para el tratamiento. La clave está en la regularidad más que en la intensidad. Todo tiene que ser asumible.

9- Enseñar a 'descifrar' ETIQUETAS de los alimentos elaborados y descubrir ingredientes ocultos como el azúcar. No sólo importan las calorías, queremos saber de dónde proceden.

10- Insistir en introducir y reintroducir alimentos de toda la vida, frescos, de temporada y de proximidad siempre que se pueda. Y cocinar, aunque sea de manera sencilla y rápida. Aunque estemos en la era de 'todo se compra hecho' , con el reclamo de 'casero, artesano y natural'.


A pesar de qu el paciente siga pensando en KILOS, si viene a nuestra consulta debemos hacer el trabajo bien, como método y para diferenciarnos. Para darle un valor al tratamiento. Porque dietas, lo que es dietas, las hay a miles. Y con todas se pierde peso. No recuperarlo ya es otro tema, el que nos ocupa.

29 de febrero de 2016

PAN DULCE SIN GLUTEN

 

 

Comer pan sin gluten es una tendencia en aumento. Ya no se habla de 'celiaquía', sino de un término mucho más amplio y abstracto: 'enteropatía sensible al gluten'.

Los protocolos de diagnóstico se han revisado y reinterpretado. Lo que antes era diagnostico de confirmación ahora ya no lo es. Y todo porque una parte importante de pacientes respondían bien a la dieta sin gluten pero escapaban al diagnostico clásico.

 

Lo que más les cuesta a estas personas es encontrar un pan sin gluten aceptable al paladar, a pesar de la gran oferta y variedad que hay en el mercado.

 

Por eso me decido a compartir esta receta de PAN SIN GLUTEN para hacer en casa: es sencilla, barata y, después de varias pruebas, comestible con nota alta.

 

 

INGREDIENTES

 

-500 grs de trigo sarraceno en grano (también llamado alforfón)

-1 litro de agua mineral para el remojo

-200 ml de agua mineral

-2 cucharadas soperas de aceite de oliva

-4 cucharadas soperas de miel

-200 grs de dátiles cortados en rodajas finas (pueden sustituirse por pasas de corinto )

-1 pastilla de levadura sin gluten

 

 

UTENSILIOS

 

-batidora

-molde para el horno

-papel de horno para forrar el molde

 

 

PREPARACIÓN

 

-Poner el grano en remojo con el litro de agua durante 6-8 horas. Para que la superficie de exposición sea máxima, es mejor un recipiente de base ancha. Durante ese tiempo, el grano absorbe casi todo el agua.

 

 

 

-Escurrir el sobrante del remojo, que habrá quedado de color rojizo y algo gelatinoso y lavar el grano con agua abundante del grifo.

 

-En el baso de la batidora mezclar el grano, el aceite, la miel, el vaso de agua y la ración de levadura.

 

-Batir hasta conseguir una mezcla fina y homogénea.

 

-Dejar reposar 30 minutos.

 

 

¿Y la temperatura del horno?

 

El horno tiene que estar a 190 grados y con la función ventilador. En esta posición la masa se hornea en 35 minutos y queda seca. Si el horno no dispone de ventilador, hay que hornear durante unos 60 minutos y, aun así, el pan queda muy húmedo. En este caso, después de sacar del horno se corta en rebanadas y se vuelve a meter en el horno unos minutos para quitarle la humedad.

 

Mientras esperamos que el horno se caliente, forramos el molde que vayamos a utilizar con papel de hornear.

 

Con la masa reposada durante 30 minutos, añadir los dátiles (o las pasas de corinto) mezclar, verter en el molde y hornear.

 

El tiempo de cocción es orientativo. Depende sobre todo de si tenéis horno con ventilador o sin el.

Con horno a 190 grados y con ventilador, son 35 minutos: la masa habrá subido y ha hecho una capa ligeramente tostada. Queda la prueba de la aguja: si al pinchar la masa la aguja sale con restos de masa, dejar unos minutos más ( con 5 será más que suficiente).

 

Sacar del horno y desmoldar en caliente.

Dejar enfriar y guardar en la nevera en un recipiente. De esta manera se conservará más días.

 

 

 

¿Por qué nos interesa tanto esta receta?

 

1-es muy fácil de hacer

2-es muy económica

3-está buena

4-es apta para personas con deficit DAO

5-tenemos el control absoluto de los ingredientes. Este punto es muy importante para aquellas personas que tienen problemas con conservantes y otros aditivos utilizados en la industria alimentaria.

 

 

7 de febrero de 2016

¿Se puede cambiar la piel?

 

 

Para conseguir un cambio espectacular de piel en menos de 2 meses hemos diseñado una crema nueva: NUMEN.

 

NUMEN actúa a cinco niveles:

-estimulación el metabolismo de la piel: retinil palmitato

-hidratación intensa: liposomas hidratantes

-nutrición: aceite de onagra (rico en ácidos grasos esenciales omega 3 y omega 6)

-redensificación: ceramidas

-reparación el daño celular: ADN marino, antioxidantes

 

El ciclo biológico de la epidermis es de 48 días (aproximadamente), desde que nace la célula epidérmica en la capa basal hasta que se desprende en la capa córnea.

 

Gracias a la suma de sus efectos, con la aplicación de NUMEN una vez al día durante 45 días (ciclo biológico de la epidermis), se consigue una piel de textura más uniforme, intensamente hidratada e iluminada y con atenuación de arrugas.

Indicaciones: todo tipo de pieles. Cuando se desee un efecto de piel fresca, hidratada y luminosa.

 

Modo de uso: dispensar la cantidad suficiente para masajer la piel de cara, cuello y escote.

 

 

19 de enero de 2016

CÓMO PERDER 33 KILOS

 

Esta es la historia real y actual de una paciente tratada por mi, médico dietista. A ella la llamaremos María.

 

Es una historia de éxito después de fracasos. Un caso clásico de cuándo funciona y cuándo no funciona la dieta.

 

A los 26 años María pesaba 106 kg y, aunque es alta y de constitución robusta, le sobraba mucho peso. Su IMC (Indice de Masa Corporal) era 35, lo que la situaba en OBESIDADu MODERADA.

 

Se descartaron otras patologías que pudieran ser causa o consecuencia de la obesidad y se le propuso el tratamiento: DIETA HIPOCALÓRICA, equilibrada y PERSONALIZADA y EJERCIO.

 

Durante 2 años María acudió a consulta de manera irregular. En cada revisión aseguraba que hacía la dieta bien...bastante bien...o que menos ya no podía comer.

En el transcurso de la visita recordaba 'pequeños deslices'.

 

La sorpresa siempre llegaba al pesar:

 

-...has ganado medio kilo...sólo has perdido 200grs...

 

María

 

-...pues no lo entiendo...tampoco me he pasado tanto...y hago mucho ejercicio...

 

La visita acababa con la promesa de hace mejor la dieta y la advertencia de 'si haces la dieta que te he dado pierdes peso seguro'.

 

Después de 2 años lo que consiguió María fue ganar 2 kg: de 106 pasó a 108.

 

Ante esta evidencia contestaba '!pues imagínate lo que habría ganado si no viniera!'.

 

Le propuse hacer un REGISTRO de todo lo que comiera y bebiera, para averiguar por dónde se le escapaba la dieta.

 

El REGISTRO demostró, para sorpresa suya, que la dieta se le escapaba por todas partes. Aún más, que su alimentación era un caos. María sólo fue consciente de esto al releer el registro en la consulta y cuando yo iba subrayando en rojo todo lo que hacía mal.

 

El registro, que prometía mucho como herramienta de control, no dio los resultados esperados. Pero a esas alturas María ya era consciente de que hacía mal la dieta.

 

Agotadas todas las alternativas que le podía proponer (y la paciencia), le dije que no la volvería a visitar, que era una pérdida de tiempo y de dinero.

Pesaba 108 kgs, sabía que tenía que hacer dieta, pero no era capaz de hacela. No estaba MENTALIZADA.

 

 

Nueve meses más tarde María llamó para pedir visita.

 

-Me he puesto en serio con la dieta, la que me diste, desde principios de año, pasadas navidades. He perdido 15 kgs. Ahora peso 93. Pero me he estancado. Necesito que me ayudes.

 

Y volvimos a vernos. Esta vez de forma regular, sin anulaciones ni excusas. Reescribimos la dieta que iba a seguir, siempre personalizada, adaptada a horarios y gustos.

 

En cada visita de control la felicitaba por el peso perdido. No tenía dudas sobre qué sustituciones podía hacer o qué hacer en situaciones imprevistas.

 

Un año después de empezar 'en serio' la dieta ha perdido 33 kgs.

 

¿Cómo?

 

-con una DIETA hipocalórica equilibrada, 'la de toda la vida' que dice el paciente, pero PERSONALIZADA.

-EJERCICIO regular.

-sin pastillas de ninguna clase.

-sin cirugías.

-con 3 'M': META, MÉTODO, MENTALIZACIÓN.

 

 

 

Durante el año que ha durado la dieta, María ha APRENDIDO a comer. Identifica sus estados de ánimo y no confunde el hambre con las emociones. Ella decide lo que come y cuando lo come, plenamente consciente.

Aunque 1 año a dieta puede parecer largo, dice que vale la pena: ha cambiado su manera de vestir ('¡claro, he pasado de la talla 54 a la 38, de no encontrar ropa a que todo me sienta bien,'), la forma de caminar (con 108 kg se balanceaba, ahora lleva tacones con estilo), siempre tiene ganas de salir y hasta la piel le ha cambiado.

Sabe, y se lo recuerdo cada vez que nos vemos, que empieza otra etapa del tratamiento, de duración indefinida: el MANTENIMIENTO.

Mantener el peso significa que definitivamente ha cambiado sus malos hábitos: me salto una comida, como el doble porque antes no he comido, no como mucho pero voy picoteando todo el día.

De forma natural, lo que le apetece comer es lo mismo que lo que le conviene comer.

El gran aliado en el mantenimiento es el ejercio regular.

 

¡Y no olvidarte de las revisiones que has pactado con tu médico o nutricionista!